La conquista musulmana de la península ibérica

La Crónica de 754

 

La crónica anónima de 754 fue escrita por algún cristiano andalusí perteneciente a la segunda generación después de la conquista de 711. Pretende ser una continuación de las crónicas universales escritas por Eusebio, san Jerónimo, continuadas por Juan de Biclaro e Isidoro de Sevilla. La crónica cubre los años 610 al 754 e intenta prolongar la Historia de los Godos de Isidoro de Sevilla.

Los fragmentos que a continuación transcribimos corresponden al momento de la conquista en sí misma. Es importante darse cuenta de que mas allá de las expresiones de horror, la crónica acredita a los nuevos gobernadores como legítimos, en la medida de que fueron capaces de establecer orden y paz.

Bibliografía

Fuentes

Migne, PL, 96, 1253

Mommsen, Theodor, Continuatio Isidoriana Hispana a. DCCLIV. Monument Germania Historica, Auct. ant., XI. Berlin, 1894.

López Pereira, José Eduardo, Crónica mozárabe de 754, Textos medievales 58, Zaragoza, Anubar, 1980.

Lopez Pereira, ,J. Eduardo Continuatio Isidoriana Hispana Cronica Mozarabe de 754, Fuentes y Estudios de Historia Leonesa 127, León, 2009.

Constable, Olivia Remie, [Ed.], Medieval Iberia : Readings from Christian, Muslim, and Jewish Sources, The Middle Ages Series, Pennsylvania, University of Pennsylvania Press, 1997. Texto en p. 29-36

 

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En tiempos de Justiniano,1 en el año primero de su reinado y el ochenta y nueve de los árabes, Walid regía entre los árabes.2 En España el rey Witiza estaba en el año quince de su reinado.

En tiempos de Justiniano, en el año 747 [709] en su cuarto año como emperador y en el noventa y uno de los árabes, Walid recibió el mando del reino de los Sarracenos, como su padre había arreglado y venció a otros pueblos luchando durante cuatro años. Logró siempre la victoria y coronado de grandes honores, reinó durante nueve años. Fue un hombre de gran prudencia en el manejo de sus ejércitos, de tal manera de que aunque no tenía el favor divino, destruyó las fuerzas de casi todos sus vecinos, debilitando a los pueblos de Asia Menor con continuas incursiones, casi trajo la destrucción de las islas, invadió y subyugó a la India, destruyó ciudades, sitió fortalezas, y desde las lejanas tierras de Libia, dominó toda Mauretania. En las regiones de occidente, Walid, a través de un general de su ejército llamado Musa3, atacó y conquistó el reino de los Godos —que había sido establecido sólidamente desde su fundación en la era del cuatrocientos [362] y se había consolidado pacíficamente desde los tiempos de Leovigildo durante 140 años hasta la era de 750 [712]— y habiendose apoderado del Reino, le hizo pagar tributo.

En tiempos de Justiniano, en el año de 749 (711), en su cuarto año como emperador y en el 92 de los árabes, con Walid reteniendo su trono por quinto año consecutivo, el rebelde Roderico se alzó con el Reino instigado por el senado.4 Reinó sólamente un año. Reuniendo tropas, dirigió su ejército contra los árabes y los moros enviados por Musa, esto es, contra Tariq ibn Ziyad5 y otros, quienes por mucho tiempo habían estado saqueando la provincia y devastando muchas ciudades. En el quinto año del gobierno de Justiniano, el 93 de los árabes y el sexto de Walid, en la era de 750 (712), Don Rodrigo se dirigió a las montañas Transductinas6 para enfrentarse con ellos; en la batalla, todo el ejército de los Godos ─que había cabalgado fraudulentamente con Roderico por pura ambición y en contra de su Rey─ fue derrotado y Don Rodrigo murió. De esta manera el perverso Don rodrigo perdió, no solamente su reunado, sino también su patria; también sus rivales murieron en el tiempo en que Walid estaba completando su sexto año de reinado.

En tiempos de Justiniano, en el año de 749 (711), en el cuarto año como emperador, en el 92 de los árabes y el quinto de Walid, mientras España estaba siendo devastado por las fuerzas susodichas y grandemente afligida, no solamente por los enemigos, sino también por la furia de Musa mismo, cruzando a esta tierra a través el estrecho de Cádiz y avanzando hasta los pilares de Hércules,7 ─que le abren la entrada al puerto, como el índice de un libro o como las llaves en sus manos, revelando y sacando el candado del pasaje a España─ entró a la tierra ya devastada y sin piedad invadió España para destruirla.8

Después de forzar su marcha a Toledo, la ciudad real, y conquistara, impuso en todas las regiones adyacentes, una paz fraudulenta y maligna. Decapitó a la vista de todos, a todos los nobles que habían sobrevivido y estaban huyendo, con la ayuda de Oppa, el hijo del Rey Egica. Con la ayuda de Oppa, los pasó a todos por el filo de la espada. De esta forma, devastó, no solamente a la Hispania Ulterior, sino también a la Hispania Citerior, hasta la ciudad de Zaragoza, en un tiempo floreciente, pero ahora ─por el juicio de Dios─ expuesta a la espada, el hambre y el cautiverio. El arruinó a muchas ciudades hermosas, quemándolas y condenando a la nobleza y a los hombres poderosos a morir crucificados. Pasó por la espada también a la juventud y los niños. Mientras aterrorizaba a todos de esta manera, algunas ciudades que se habían salvado y estaban asediadas, caían en tratados humillantes. Cuando sus habitantes se arrepentían de haber aceptado las condiciones impuestas por los enemigos, huían a las montañas, adonde padecían hambre y muchas formas de muertes.

Los sarracenos impusieron de esta manera su salvaje reinado en España, particularmente en Córdoba, antiguamente una sede patricia y una de las mas opulentas en el reino Visigodo.

* * *

En la era de 750 (712) en el sexto año del Reinado de Justiniano y el 94 de la cuenta de los árabes, Musa, después de haber transcurrido quince meses de la conquista, fue llamado por orden de los príncipes, dejando en su lugar a su hijo, Abd al-Aziz. Volvió a su tierra y se presentó ante el Rey Walid, en el último año de su reinado. Musá llevó consigo desde España a parte de la nobleza que había sobrevivido a la muerte por la espada; llevó también oro y plata obtenida truculentamente de los banqueros; una cantidad grande de ornamentos, piedras preciosas, perlas; aceites para deleitar los deseos de las mujeres; y muchas otras cosas de todo lo ancho de España que sería tedioso describir. Cuando llegó por voluntad de Dios, encontró a Walid enojado. Musá fue ignominiosamente removido de la presencia del Sultán y expuesto a la mofa popular con una soga al cuello.

* * *

Al mismo tiempo, en la era de 753 (715) en el noveno año del reinado de Justiniano, y el 97 de la cuenta de los árabes, Abd al-Aziz pacificó toda España por tres años, bajo el yugo de un pesado tributo.9 Después de haber despojado a la población de todas sus riquezas y de todos los puestos de honor en la ciudad de Sevilla, tomó también a la Reina de España, a quien se unió por esposa y a las hijas de los príncipes a quienes tomaba por concubinas y luego enseguida repudiaba. Fue eventualmente asesinado bajo el consejo de Ayub y por una revuelta de sus propios hombres mientras estaba haciendo la oración. Luego de que Ayub tuviera el control de España por un mes entero, Al-Hurr10 lo sucedió en el trono de Hesperia por orden del príncipe, que fue informado de la muerte de Abd al-Aziz de la siguiente manera: que bajo el consejo de la Reina Egilona, esposa del antiguo rey Don Rodrigo con quien se había unido, había tratado de retener el reino de Iberia para sí mismo.



1.El emperador Bizantino Justiniano II (705-711)

2.Walïd I, califa Umayyad de Damasco (705-715)

3.Müsâ ibn Nusair fue designado gobernador de Ifriqiya (hoy en día Tunesia) en el 707

4.Roderico (Rey 710-711); el término “senado” seguramente se refiere a una facción de la nobleza o de oficiales de palacio.

5.Tariq ibn Ziyad, era el gobernador de Tánger y había sido nombrado por Musa ibn Nusair para dirigir un ejército de invasión a España en el 711.

6.Localización desconocida; posiblemente la zona de Medina Sidonia.

7. Desde la antigüedad griega, eran los dos promontorios que flanqueaban la entrada al Mediterráneo en el actual estrecho de Gibraltar: el del norte la piedra de Gibraltar, nombrada en recuerdo de Tarik (la piedra de Tarik, gebel-Tarik); el pilar del sur en el norte de Africa se disputa entre el monte Hacho en Ceuta y Jebel Musa en Marruecos.

8.Musá entró en España en el 712 y después de conquistar a Sevilla y Mérida, se unió con Tariq en toledo en el 713.

9.Abd al-Aziz, el hijo de Musa, gobernó entre 714-716. Los hizo tomando como capital a Sevilla. Unos años después, la capital Andalusí se trasladó a Córdoba.

10.Ayyub ibn Habib al-Lakhmi gobernó España brevemente y fue sucedido por al-Hurr ibn Abd al Rahman al Thaqafi (716-718) por orden del Gobernador musulman de Ifriqiya.


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