La Iglesia Mozárabe

Las persecuciones durante el siglo IX(1)

 

A. San Eulogio de Córdoba (c.800-†859): semblanza biográfica(2)

- Nace en la Córdoba musulmana del siglo IX en una familia que conservaba las tradiciones cristianas.

- Se educa en la escuela parroquial de San Zoilo y luego del Abad Speraindeo a quien llamará «gran lumbrera de nuestros tiempos, varón elocuentísimo, doctor insigne, anciano venerable y piadoso maestro mío».

- Consagrado sacerdote reparte sus actividades entre el ministerio pastoral y frecuentes contactos con los monasterios circundantes de Córdoba.

- Tenía dos hermanas, Niola y Anulo (Esta última se consagra a Dios) y tres hermanos, Alvaro, Isidoro y José. José consigue un puesto en la secretaría de gobierno del califato por su conocimiento del árabe. Isidoro y Alvaro se hacen comerciantes, debiendo por ello hacer largos viajes al exterior.

- Debido a una de las largas ausencias de sus hermanos, Eulogio sale en su búsqueda, ocasión que le permite tomar contacto con los Reinos Cristianos del Norte (Cataluña, Navarra, Zaragoza, Toledo). El viaje le posibilitó la adquisición de un lote de libros latinos (la Gramática de Elio Donato, la Isagoge de Porfirio, la Eneida de Virgilio, las obras de Horacio etc.). Con ellos restaura la enseñanza de la lengua latina en su cátedra de San Zoilo y entre los habitantes de los monasterios.

- Su amigo y biógrafo Paulo Alvaro describe así sus enseñanzas:

«Cada día nos daba a conocer nuevos tesoros y cosas admirables que habían desaparecido. Diríase que las encontraba entre las viejas ruinas o cavando en las entrañas de la tierra... Corregía las cosas viciadas, reformaba lo que estaba roto, remozaba lo viejo y caduco, y todo lo que caía en sus manos de los antiguos varones. No hay quien pueda ponderar aquel afán incansable, aquella sed de aprender y enseñar, ¿Qué volúmenes no conoció? ¿Qué ingenios permanecieron para él ocultos, bien fueran católicos o herejes, filósofos y hasta gentiles? ¿Qué versos hay cuya armonía él ignorase?»

- El ambiente que se respiraba en torno a la escuela formada por Eulogio era de un claro nacionalismo. Esto provocó algunos enfrentamientos con los pobladores del Al-Andalus. Los primeros choques y martirios dividieron prontamente a la población cristiana en dos: los más «prudentes» que censuraban la falta de sensatez de los que testimoniaban su fe arrojadamente, y los que consideraban verdaderos mártires a los que habían dado testimonio del Señor. Eulogio se situó entre éstos últimos, aunque advertía: «para ser mártires es necesaria una vocación como para ser monje. Esa gracia solo a algunos se concede, a aquellos que fueron escogidos desde el principio.»

- Debido a su apoyo y aprobación de la actitud martirial de la feligresía cordobesa, Eulogio -el obispo de la ciudad- Saúl y otros Cristianos son encarcelados. Desde aquí Eulogio redacta su Memorial de los mártires defendiendo la confesión de la fe, y un Documento martirial dirigido a las vírgenes Flora y María para prepararlas al martirio.

- En el 858 Eulogio es elegido obispo de Toledo, aunque no llega a asumir la diócesis.

- En el 859 es encarcelado por ayudar a ocultarse a una joven de padres musulmanes llamada Leocricia, que había sido convertida por una monja. La joven es inmediatamente sentenciada, y Eulogio es llevado ante el Emir donde hace una defensa ardiente del cristianismo. Se le trató de convencer de que se retractara aunque fuera solo aparentemente. «Pronuncia una sola palabra y luego sigue la religión que quieras» - le decían sus jueces. Viendo su firmeza fue condenado a ser decapitado. Al salir de la sala un eunuco le dio una bofetada, solo logrando que Eulogio le diera la otra mejilla diciendo «pega también aquí». Su biógrafo Paulo dice: «Este fue el combate hermosísimo del doctor Eulogio, éste su glorioso fin, éste su tránsito admirable. Eran las tres de la tarde de un sábado 11 de marzo de 859.»

- El martirologio mozárabe celebraba su fiesta el 1 de junio. El Romano lo ha puesto el 11 de marzo.

 

B. Los mártires mozárabes (850-859)

- Entre el 822 y el 852 gobierna el Al-Andalus el emir Abd al-Rahman II, personaje inteligente, con dotes administrativas, culto, fomenta la paz y la estabiliad.

- Sin embargo se va a dejar influenciar por los partidarios de la interpretación estricta del Korán (el malikismo), y por una de sus concubinas (Tarub) y el Eunuco Nasr.

- Durante su reinado se constatan diversas sublevaciones de distintas ciudades y ataques en la costa por los normandos.

- La comunidad mozárabe de Córdoba, frente a la continua agresión comienza a inquietarse. El primer chispazo lo encontramos en el 850: Un presbítero cordobés de Asiclo, versado en letra latinas y arábigas, de nombre Perfecto, es abordado mientras atraviesa la ciudad por un grupo de mohometanos. Frente a la pregunta provocatoria de quién es Cristo y quién Mohoma, contesta valientemente que Mahoma es un «falso profeta, un embaucador y aliado de Satanás, y estará siempre en los infiernos...». A los pocos días es acusado de blasfemia, encarcelado, y frente a la ratificación de sus palabras, muere decapitado.

- Perfecto había profetizado que antes de un año moriría el Eunuco Nasr. Antes del tiempo pronosticado, el eunuco, colaborador de una confabulación para envenenar al Emir (querían subir al trono al hijo de la concubina Tarub, Abdalláh), es muerto con el mismo veneno que quería usar.

- Poco tiempo después de esto comienza una racha martirial. Entre el 3 y el 25 de junio del 851, once mozárabes fueron muertos por mandato del Emir (un laico y once monjes).

- Para evitar una nueva oleada de mártires, por influencia del metropolitano de Sevilla, Recafredo, se encarcela a los más fanáticos (entre ellos a Eulogio).

- El 21 de noviembre del 851 son martirizadas dos hermanas, Nunila y Alodia, y el 24 del mismo mes la virgen Flora (hija de un mahometano y madre cristiana) y la monja María. El 29 de noviembre son puestos en libertad todos los clérigos, debiendo prometer obediencia al obispo de Sevilla (colaboracionista) y no salir de la ciudad.

- Los cristianos del ala más moderada comienzan a tachar de intrepidez y soberbia la profesión de fe pública: «Quien por ninguna violencia estatal fuera obligado a renunciar de su fe, sino que por su propia voluntad se ofrecía a la muerte, no podía ser juzgado mas que de soberbio y, una vez muerto, de parricida de su propia alma.»

- En el 852 se renueva la tensión. Decía San Eulogio: «Nosotros, oída esta noticia [se quería encarcelar a todos los cristianos] nos dispersamos, huimos, anduvimos errantes, nos ocultamos, aprovechamos cautelosamente y con trajes cambiados las sombras de la noche. Nos asustaba hasta la caida de una hoja. con frecuencia mudábamos de residencia; buscábamos lugares más seguros y siempre llenos de temblor nos dispersábamos por doquier temiendo morir a espada los que habíamos de morir de necesidad.»

- El 22 de septiembre del 852 muere Abd al-Rahman II y es sentado en el trono por confabulación de los eunucos (eligen entre los 80 hijos) Muhammad. Este adopta una postura frontalmente anti-católica. Destruye los edificios de culto. Hecha a todos los católicos de puestos de gobierno. Aumenta los impuestos a los cristianos.

- Nuestra información de la vida de la minoría mozárabe en Córdoba llega hasta el 859, fecha de la muerte de San Eulogio. Salvo por los períodos en que se hace necesario confesar explícitamente la fe en Cristo, la vida de la minoría mozárabe está cubierta de silencio. «Islamizados en su actuacióh externa, tanto en la vida castrense como en la convivencia ciudadana, en cierta forma pasan desapercibidos para sus contemporáneos por usar el idioma árabe y nombres de morfología islámica, y para los historiadores y cronistas quedan enmascarados detrás de la uniformidad de la vida cotidiana... Sin embargo, durante estos siglos que pudieran denominarse de silencio mozárabe, ellos siguen conservando su fe y mantienen su práctica cristiana y cultual; baste señalar que de la actuación diaria de estas comunidades locales depende que hoy podamos conservar los textos litúrgicos y patrísticos que ellos heredaron y nos trasmitieron con fidelidad.»(3)

 

Notas

1. Cf. J.F. Rivera Recio, La Iglesia Mozárabe, en: Historia de la Iglesia en España, dir. por R. García Villoslada, BAC (Madrid 1982) T. II-1, 46-60.

2. Cf. J. Pérez de Urbel, Eulogio de Córdoba, en: DHEE II, 883-886. Sus obras en la PL 115, 705-965 (tomado de la edición del Cardenal Lorenzana, Toletanorum Opera, II (Madrid 1785)). Traducción castellana por A.S. Ruíz, Obras completas de San Eulogio, Real Academ. de Córdoba (Córdoba 1958).

3. Rivera Recio, La Iglesia Mozárabe, 58.


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