El Testamento de Alfonso II el Casto, 

Rey de Asturias (c. 760-842) 1

Alfonso era hijo de Fruela I y Munia (de origen vasco). Nació en Oviedo hacia el año 760. Al morir su padre quedó al cargo de su tía Adosinda, esposa del rey Silo; aunque hay una tradición que dice que fue llevado al monasterio de Samos, en Galicia. Durante el reinado de Silo desempeñó el gobierno del Palacio. A la muerte de éste es elegido como rey gracias al apoyo de su tía Adosinda y de los magnates de la corte, pero su tío Mauregato organizó una fuerte oposición y consiguió deponer a Alfonso, que buscó refugio en Álava entre sus parientes maternos.

Cuando Bermudo I renuncia al trono debido a su derrota en la batalla de Burbia, Alfonso regresa a Asturias y es proclamado rey el 14 de septiembre de 791.

Se sabe que mantuvo contactos con el emperador Carlomagno, pues hay constancia de que tres delegaciones de la Gallaecia viajaron a la corte de los francos en los años 796, 797 y 798, aunque se desconocen los asuntos de los que trataron. Por una parte, se piensa que pudo ser para mantener la integridad de su reino frente a los ataques de los hermanos musulmanes Ibn-Mugait en el oriente de Asturias. Por otra, se cree que pudieron tener relación con la herejía adopcionista contra la que Carlomagno combatía activamente.

Saqueó Lisboa en 798 aprovechando disensiones en el gobierno de Córdoba y venció a los musulmanes en Narón y en Anceo (825). Gracias a las victorias sobre los musulmanes afianza su presencia en Galicia, León y Castilla, repoblándolos.

Fijó su corte en Oviedo, en donde construyó varias iglesias y un palacio. En la actualidad sólo quedan restos de la iglesia de San Tirso. En las afueras de los límites del Oviedo de su época levantó la iglesia de Santullano.

La crónica Sebastianense dice de él que murió en 842 «tras haber llevado por 52 años casta, sobria, inmaculada, piadosa y gloriosamente el gobierno del reino».

La tradición dice que bajo su reinado se produjo el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago por un ermitaño en Compostela (814); hecho que convirtió a este lugar en uno de los más importantes centros de peregrinación de toda la cristiandad.

El Códice

Libro de los Testamentos De Enciclopedia de Oviedo, la enciclopedia libre.

Alfonso V representado en una miniatura del Libro de los Testamentos, folio 53 vSe trata de la obra más célebre del obispo Pelayo. Conservada en el Archivo de la Catedral de Oviedo, en ella el prelado ovetense recogió todos los documentos relacionados con la situación jurídica, la historia y las posesiones de su diócesis. Consiste en un cartulario o inventario de los privilegios y donaciones otorgados a la Iglesia de Oviedo por reyes, papas, obispos y particulares, junto a algunos escritos históricos como la historia de la traslación del Arca Santa. Fue copiada por dos escribas que eran el propio obispo y un subdiácono suyo también llamado Pelayo. La importancia de esta obra reside en su importante conjunto de documentos jurídicos, donde se incluyen todos los testamentos de los reyes ovetenses y leoneses, desde Alfonso II hasta Alfonso V. También destacan las finas miniaturas que ilustran la obra, consideradas las mejores del románico español. A la mano del subdiácono se deben las ilustraciones del libro: siete miniaturas tapiz (en origen eran diez) que representan las donaciones de los reyes asturleoneses y seis miniaturas menores dedicadas a papas y obispos, así como títulos e iniciales. Son obras únicas y maestras del arte románico, no sólo español, de gran colorido, imaginación y expresividad, en las que no se repite ninguna composición. En ellas aparecen representados los monarcas citados. Si Alfonso II es representado como el Cristo Pantocrator, el Dios de la segunda parusía, rodeado por los cuatro evangelistas y el Arca Santa ovetense, Alfonso V de León se representa como gobernante de todos los pueblos de la tierra, como príncipe cosmocrator inspirado en modelos helenísticos y romanos de divinización regia e imperial. En su retrato del Liber Testamentorum, un atlante sostiene sobre sus hombros el mundo dominado por Alfonso V, que enarbola el cetro y la carta de privilegios a semejanza de los emperadores y cónsules antiguos. Desde el centro geométrico, lugar donde reside el poder, Alfonso V se revela como encarnación del eje que comunica cielo y tierra. Atlas es el soporte del mundo dominado por Zeus, al que se asocia el poder en la Antigüedad. La imagen simboliza el título de Imperator totius Hispaniae, que posteriormente ostentará Alfonso VII (1126-1157), pero que marca una línea de continuidad desde Alfonso II y Alfonso III, Magnum imperator, pasando por los propios reyes leoneses, el navarro Sancho III el Mayor (992-1035), su hijo Fernando I el Magno, primer Rey de Castilla (1037-1065) y Alfonso VI (1065-1109), e incluso Alfonso X el Sabio (1252-1284) con su aspiración al Sacro Imperio Romano Germánico.

La fecha que aparece en el Testamento es 16 de noviembre de 812. Por medio del mismo, Alfonso II dona a la Iglesia de Oviedo el atrio, el acueducto y los edificios que construyó además de numerosos ornamentos. El título original en latín es Testamentum regis Adefonsi. El Testamento de Alfonso II el Casto es el documento más notable e importante de Asturias debido, sobre todo, a su contenido, ya que es el relato más antiguo que conocemos del inicio de la monarquía asturiana, con referencias al Rey Pelayo, a la batalla de Covadonga y a la Reconquista, hechos clave en la historia de España, lo que le añade un valor de primera magnitud como fuente histórica.

El Documento

Del testamento sobreviven hoy en día 3 copias: una el Testamentum Ecclesie Sancti Saluatoris, escrito en letra visigótica con el autógrafo de Alfonso II y de otras 48 dignidades eclesiásticas y civiles; la segunda el Testamentum regis Adefonsí, cognomine Casti conservado en un códice en la Catedral de Oviedo; la tercera es una copia incluida en Líber Chronicorum, de la Biblioteca Nacional de Madrid. Una cuarta copia perdida sería la que sirvió a Juan de Morales para hacer la traducción del documento que consigna en su Crónica y que aquí usamos para nuestra trascripción.

Los tres textos llevan la fecha XVI kalendas Decembris, Era DCCCL, que corresponde al 16 de Noviembre del 812. 

 

 


 

La escritura de la dotación que el Rey Casto hizo a su Iglesia mayor 2

Capítulo XL

Teniendo ya el Rey acabada su iglesia, hizo en pública forma una solemne dotación de todo lo que hasta entonces le avia dado en joyas y en rentas, que no hay duda sino que era mucho, aunque nunca se declarara en particular. Esta escritura (siendo manifiestamente dotación) la llama el Rey testamento a la costumbre de entonces, que llamaban a todas las escrituras de donaciones testamentos, creyendo que así tenían mas firmeza. Esta donación y dotación del rey Casto se halla en el libro viejo que tiene la Iglesia de Oviedo, del que muchas vezes he dicho y de allí la saqué en latín y aquí le pondré trasladada fielmente en castellano, porque se goze mas generalmente la devoción del Rey y su grande ardor en hablar con Dios y se encienda algo de un tan buen fuego en los coraçones con un tan alto exemplo.

Fuente de vida, luz y hazedor de la lumbre, principio y fin, raíz e imagen de David, luzero resplandeciente de la mañana Iesu Christo, que eres Dios con el Padre y con el Espíritu Santo, Dios bendito por todos los siglos.

Yo Alonso Rey, hijo del Rey Froyla y de la Reina Munía, en todo y por todo esclavillo, nacido en tu casa y sujetísimo siervo tuyo, hablo contigo porque hablo de ti Verbo del Padre. 

Voy Señor a ti, vengas tu Señor a mi. 

Offrézcote yo mi deseos con lágrimas y mis suspiros con lloros. 

Tu me das Señor gozos con los redimidos, renovando en mi la gloria con tus ángeles. 

Y porque tú, Rey de los Reyes riges todas las cosas celestiales y terrenas, amando antes que comenzaste el tiempo, eternamente la justicia y ya quando comenzó el tiempo, distribuiste reyes, leyes y juicios a los pueblos de la tierra para que alcanzasen justicia. 

Por cuyo don y merced entre todos los reinos de diversas gentes en todos los términos y provincias de España resplandeció muy ilustre y clara la victoria de los Godos. 

Pues yo, el dicho Rey Alfonso, llamado el Casto, hablándo Señor contigo digo: 

Tuyas son Señor todas las cosas y lo que te damos es lo que de tu mano recibimos. 

Suplicamos despúés de esto a tu altísima y muy extendida piedad, por el precio gloriosísimo de tu sagrada sangre y por la invencible y venerable señal de tu Cruz que aceptes benignamente y con alegría lo que te he dado y de nuevo te ofrezco, como don de algún agradecimiento y lo recibas y recibiéndolo lo recojas y guardes en el seno de tu misericordia.

Tu Señor potentísimo que eres Dios invisible, Dios de Israel Salvador que mandaste a Jacob volverse a la tierra de su nacimiento y que te edificase altar y ofreciese sobre él sus dones y sacrificios.

Y a mi también Señor te plugo, librándome de muchas tribulaciones, volverme a la cas propia y al Reino de mi padre.

Séate pues Señor agradable este don, como te fueron aceptos aquellos dones de Jacob tu siervo, para que alabándote yo Señor, te bendiga en todo tiempo y tu alabanza esté siempre en mi boca para alcanzar tu misericoria juntamente con todo el pueblo que trabajando con obediencia en esta iglesia, han siempre ayudado en ella, para que tu Señor seas su bienaventuranza, ahora y siempre en los siglos de los siglos Amén.

Y cualquier persona que acrecentare, favoreciere y amparare todo lo que a cada iglesia te he Señor ofrecido y consagrado, y confirmándolo lo confirmare, sea confirmado por don y merced de tu misericordia heredero del cielo juntamente con tus escogidos y vea los bienes que están en la celestial Jerusalem.

Mas si alguno quitare, defraudare o con algún género de ocasión engañosa tentare de enagenar algo de lo que yo al dicho altar he dado y alguno con ayuda de Dios de aquí adelante diere, entienda que acá en este siglo será derribado de su honra y apartado de la comunicación de Jesus Christo. y quienquiera que fuere el que tal cometiere, cortada la mano y el pie que quebrantada la cabeza y sacados los ojos, lo quebrante Dios delante de sus enemigos. Sea maldito y descomulgado hasta la séptima generación y en el jucio venidero sea condenao.

Y si alguno de los que dejamos por ministros de la iglesia o otro dejare, se huyere o de cualquier manera se quitase del servicio de la Iglesia, caiga sobre él el jucio de nuestro Señor y sea por fuerza reducido a su primer servicio, permaneciendo siempre en todo su vigor y firmeza perpetua el tenor de esta escritura, la cual aquí abajo de nuestra propia mano firmamos y por mayor firmeza la damos a firmar a los obispos y a otros testigos.

Fue hecha la escritura de este testamento y confirmación a los diez días de noviembre, era ochocientos y treinta.

Yo el Rey Alfonso firmo y confirmo este testamento que yo hice.

En el nombre de Cristo, yo Ataulfo, obispo de Iria confirmo.

En el nombre de Jesucristo, Suitila, obispo de León confirmo.

En el nombre de Jesucristo Quindulfo obispo de Salamanca confirmo.

En el nombre de Jesucristo Maydo, obispo de Orense confirmo.

En el nombre de Jesucristo Teodomiro, obispo de Calagurritana confirmo

 

 

 

Justo Presbítero notario

 

Nunila Abad confirmo.

Antonio Abad confirmo.

Pedro Abad confirmo.

Cesavo Abad confrimo.

Bermudo testigo,

Juan testigo.

Ermegildo testigo,

Tioda, el maestro que edifique la dicha iglesia de San Salvador confirmo.

 

 

Notas

1. Para los aspectos críticos del documento que presentamos consúltese el excelente estudio de: FLORIANO LLORENTE, PEDRO, "El testamento de Alfonso II el Casto ", en: Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos 29, 86 (1975) 593-618. [arriba]

2. Trascribimos el texto del Testamento modernizando la ortografía, la puntuación y algunos términos castellanos antiguos de la siguiente edición: MORALES, AMBROSIO DE, 1513-1591, Los cinco libros postreros de la Coronica General de España que continuava Ambrosio de Morales, natural de Cordova, Coronista del Rey Catholico nuestro Señor don Philipe segundo deste nombre. Prosiguienedo adelante la restauración de España desde que le començo a ganar de los Moros, hasta el rey don Bermudo el tercero deste nombre, Impresso por Gabriel Ramos Bejarano impressor de libros [en linea] Córdoba 1586, en: <http://books.google.com/books?id=_0HxXrTtQ3QC> [consulta: 10-12-2009] [arriba]

 


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