LA IDEOLOGÍA NACIONAL SOCIALISTA

 Programa fundamental 

Partido Obrero alemán nacional-socialista (1920)[1]

 

            El programa del Partido obrero alemán es un programa temporal. Los jefes rechazan delinear nuevos objetivos, hasta que hayan sido alcanzados los que están enumerados en este programa, con el único objetivo de posibilitar la supervivencia del partido estimulando artificialmente el descontento de las masas populares.

 


1.       Reivindicamos la reunificación de todos los alemanes, sobre la base del derecho de los Pueblos a la autodeterminación, a fin de crear una Gran Alemania.

2.       Reivindicamos para el Pueblo alemán la igualdad de derechos en relación con las otras naciones, la supresión de los tratados de paz de Versalles y Saint Germain.

3.       Reivindicamos espacio y tierras (colonias) que permitan alimentar a nuestro Pueblo y establecer en ellas nuestro excedente de población.

4.       No puede ser ciudadano, sino quien  posee la cualidad de miembro de la comunidad nacional. No puede serlo sino quien tiene sangre alemana, cualquiera que sea su Confesión[2]. Ningún judío, consecuentemente, podrá ser miembro de la comunidad nacional.[3]

5.       Quien no es ciudadano no podrá vivir en Alemania más que en calidad de huésped y deberá atenerse a la legislación aplicable a los extranjeros.

6.       El derecho respecto a la conducción y creación de las leyes del estado debe recaer exclusivamente sobre los ciudadanos. Demandamos, en consecuencia, que la función publica, cualquiera que ella sea, en servicio del Reich, de un Land [estado o provincia] o de una comuna, sea reservado a  los ciudadanos. – Luchamos contra la corrupción del régimen parlamentario, que distribuye los puestos  únicamente según los intereses de los partidos, sin tener en cuenta del carácter y la capacidad de los candidatos.

7.       Demandamos que el estado se comprometa a interesarse en primer lugar en las posibilidades de trabajo y de vida  de sus ciudadanos. Si no es posible alimentar al conjunto de la población, conviene expulsar del Reich  a los sujetos pertenecientes a otras naciones (los no-ciudadanos).

8.       Es necesario impedir toda nueva inmigración de personas no-alemanas. Demandamos que todas las personas no-alemanas llegadas a Alemania desde el 2 de agosto de 1914 sean constreñidas a abandonar el Reich inmediatamente.

9.       Todos los ciudadanos deben poseer los mismos derechos y obligaciones.

10.   El primer deber de todo ciudadano debe ser el de ejercer una actividad intelectual o física. La actividad de los particulares no debe contrariar el interés general, sino que debe acomodarse dentro del marco del conjunto y para el provecho de todos.

 

He aquí porqué reivindicamos:

 11.   La supresión de los ingresos [obtenidos] sin trabajo ni esfuerzo,

 La abolición de la servidumbre de los intereses.

 

12.   En vista de los enormes sacrificios que toda guerra impone al Pueblo, tanto sobre sus bienes como sobre su sangre, debe considerarse como un crimen cometido contra el Pueblo el enriquecimiento personal debido a la guerra. Por esta razón, Reivindicamos la confiscación total de todos los beneficios de guerra.[4]

13.   Reivindicamos la estatización de todas las empresas que han existido hasta el presente bajo la forma de Sociedades (Trusts).

14.   Reivindicamos la participación [de los asalariados] en los beneficios de las grandes empresas.

15.   Reivindicamos un generoso sostenimiento para los ancianos.

16.   Reivindicamos la creación y protección de una sana clase  media. La transferencia a las comunas  de todos los grandes almacenes[5] y el alquiler a precios bajos de sus locales a pequeños industriales, la rigurosa atención de todos los pequeños industriales por la provisión por parte del Estado, de los Länder [estados o provincias] o de las comunas.

17.   Reivindicamos una reforma agraria  adaptada a nuestras necesidades nacionales, la promulgación de una ley que sustente la expropiación sin contrapartida de los bienes raíces  en provecho de empresas de utilidad pública. La abolición de la renta territorial y la prohibición de toda especulación con bienes raíces.

18.   Reivindicamos la lucha enérgica contra todos aquellos que por sus acciones causan daño al interés general. Los vulgares enemigos del pueblo, usureros, traficantes etc. deben ser castigados con la pena de muerte sin distinción de confesión y de raza.

19.   Reivindicamos  la substitución del derecho romano, al servicio del orden mundial materialista, por un derecho germánico alemán.

20.   Con el objeto de permitir a todos los alemanes capaces y diligentes alcanzar un nivel de formación superior y acceder a puestos de responsabilidad, corresponde al estado emprender el desarrollo sistemático del conjunto de la educación del pueblo. Los programas de estudio de todos los establecimientos escolares deben adaptarse a las necesidades de la vida práctica. Siempre que las propias facultades lo permitan, la escuela debe alcanzar de los jóvenes que comprendan el sentido del civismo (instrucción cívica). Reivindicamos la formación, a expensas del estado, de los niños dotados intelectualmente de forma particular, pero nacidos de familias pobres, sin distinción de su pertenencia social o profesional.

21.   Corresponde al Estado mejorar la sanidad pública protegiendo a la madre y al niño, y prohibiendo el trabajo de los jóvenes, poniendo en acto todos los medios conducentes a promover la educación física, por la prescripción legal de la participación obligatoria a la práctica de la gimnasia y los deportes, y por el sostenimiento generoso de todas las asociaciones que se consagran a la formación física de la juventud.

22.   Reivindicamos la supresión de las tropas mercenarias y la creación de un ejército nacional.

23.   Reivindicamos la lucha legal contra la mentira política internacional y su propagación a través de la prensa. A fin de permitir la creación de una prensa alemana, reivindicamos que:

a)      todos los redactores y colaboradores de los periódicos publicados en lengua alemana deben ser miembros de la comunidad nacional.

b)      los  periódicos no-alemanes deben tener, para ser publicados, la autorización expresa del Estado. Les estará prohibido ser impresos en lengua alemana.

c)      Toda participación financiera en periódicos alemanes o toda influencia sobre estos periódicos por no-alemanes debe ser prohibida por ley, y reivindicamos como sanción para los contraventores el cierre de tal periódico y la expulsión inmediata del Reich de todos los no-alemanes que hubieren cooperado.

Los periódicos que se opongan al bien común deberán prohibirse. Reivindicamos la lucha legal contra una tendencia del arte y la literatura que ejerza una influencia desmoralizante sobre la vida de nuestro pueblo, como también la prohibición de manifestaciones que se opongan a las reivindicaciones expresadas más arriba.

24.  Reivindicamos la libertad, en nuestro Estado, de todas las confesiones religiosas, en la medida en que aquellas no pongan en peligro su existencia o no contravengan las concepciones morales de la raza germánica. El partido como tal sostiene el punto de vista de un cristianismo positivo, sin comprometerse confesionalmente, no obstante,  con una religión determinada. Combate el espíritu judeo-materialista  que está entre y fuera de nosotros, y tiene la convicción que la reconstrucción duradera de nuestro pueblo no puede hacerse que desde dentro, sobre la base del principio que

el bien común está por encima del bien particular

25.  Para realizar todas estas reivindicaciones, exigimos para el Reich la instauración de un poder central fuerte.

La autoridad absoluta del parlamento político central sobre el conjunto del Reich y, de forma general, sobre sus organismos.

La creación de cámaras de oficios y profesiones encargadas de ejecutar en los diferentes estados federales las leyes básicas decretadas por el Reich.

 

            Los jefes del partido prometen defender vigorosamente, aún a riesgo de la propia vida, la realización de las reivindicaciones enumeradas más arriba.

 

Munich, 24 de febrero de 1920

Por la Comisión del Partido: Anton Drexler

 

Las donaciones y contribuciones deben dirigirse  a la oficina de Munich: Corneliusstr. 12 (Tel. 23620)

Horario de atención: de 9 a 12 horas por la mañana, y de 2 a 6 de la tarde

 


Adolfo Hitler (1924) [6]

Mein Kampf (fragmentos)

 La Raza:

             “Existen en la historia innumerables ejemplos que prueban con alarmante claridad cómo, cada vez que la sangre aria se mezcló con la de otros pueblos inferiores, la consecuencia fue la destrucción de la raza portaestandarte de la cultura. La América del Norte, cuya población está formada en su mayor parte de elementos germánicos que apenas si llegaron a confundirse con las razas inferiores de color, exhibe una cultura y una humanidad muy diferentes de las que exhiben la América Central y del Sur, pues allí los colonizadores, principalmente de origen latino, mezclaron con mucha liberalidad su sangre con la de los aborígenes. Si tomamos esto como ejemplo, fácilmente comprenderemos los efectos de la confusión racial. El habitante germánico de América que se ha conservado puro y sin mezcla, ha logrado convertirse en el amo de su continente; y lo seguirá siendo mientras no siga en la deshonra de confundir su sangre...

            Si dividiésemos a la raza humana en tres categorías –fundadores, conservadores y destructores de la cultura– sólo la estirpe aria podría ser considerada como representante de la primera categoría.”[7]

 

Los judíos:

             “El antípoda del ario es el judío. Es difícil que exista en el mundo nación alguna en la que el instinto de la propia conservación se halle tan desarrollado como en el ‘pueblo escogido’. La mejor prueba de ello la constituye el hecho de que esta raza continúe existiendo. ¿Qué pueblo ha experimentado en el transcurso de los últimos dos mil años tan contados cambios como los que exhibe la raza judía? ¿Qué otra raza ha debido soportar mudanzas más revolucionarias que las que ha soportado ésta y ha logrado, no obstante, sobrevivir intacta a las más terribles catástrofes?¡Qué bien expresan estos hechos su resuelta voluntad de subsistir y conservar el tipo!

            Las cualidades intelectuales del judío se desarrollaron en el transcurso de los siglos. Hoy le creemos ‘ladino”; sin embargo, lo mismo aconteció, en cierto sentido, en todas las épocas. Pero su capacidad intelectual no es el resultado de la evolución personal, sino el de la educación recibida de los extranjeros...

            Es totalmente incorrecto señalar el hecho de que los judíos mantienen entre sí una estrecha solidaridad con el fin de luchar contra sus demás semejantes –y sacar en consecuencia que los anima cierto sentido de abnegación–.

            Aún contemplado bajo este aspecto, nada mueve al judío fuera del más puro interés personal; y a ello se debe que el Estado judío –el cual es, según se supone, el organismo viviente para la conservación y el crecimiento de una raza– carezca por completo de confines...

            Para poder continuar subsistiendo como un parásito dentro de la nación, el judío necesita consagrarse a la tarea de negar su propia naturaleza íntima. Cuanto más inteligente sea individualmente el judío, tanto más afortunado será en su engaño, gracias al cual conseguirá que una parte considerable de la población llegue a cree seriamente que el judío es un legítimo francés, un legítimo inglés, un legítimo alemán o un legítimo italiano, a quien no separa de sus compatriotas otra diferencia que la de la religión...

            La ignorancia exhibida por las muchedumbres con respecto a la verdadera naturaleza del judío, convierte al pueblo en fácil víctima de esta judaica campaña de mentiras...

            Así si pasamos revista a todas las causas del desastre alemán, advertimos que la causa final y decisiva habrá de verse en el hecho de haber omitido comprender el problema racial y, en especial, la amenaza judía.”[8]

 

La intolerancia:

             “El porvenir de un movimiento depende del fanatismo, y aun de la intolerancia con que lo exaltan sus partidarios, exhibiéndolo como el único rumbo acertado y llevándolo adelante en oposición a ideas de carácter similar...

            La grandeza de cualquier organización activa que constituya la personificación de una idea, reside en el espíritu de religioso fanatismo e intolerancia con que ataca a todas las demás, fanáticamente convencida de que sólo ella está en lo cierto. Si una idea, por sí misma acertada y armada de tales armas, emprende una lucha en esta tierra, esta idea será invencible y las persecuciones sólo servirán para aumentar su solidez interior.”[9]

 

La educación y la  propaganda:

             “Al Estado y la nación le interesa fundamentalmente que el pueblo no caiga en la garra de maestros malos, ignorantes y de aviesas intenciones. Por consiguiente, debe vigilar la educación popular, evitando que la misma sea encargada erróneamente, cumpliéndole también seguir de muy cerca las actividades de la prensa en particular, porque su influencia sobre los hombres es la más poderosa y penetrante de todas, ya que su acción no es transitoria sino continua. La inmensa importancia del periodismo reside en la uniformidad y persistente repetición de su prédica. Si el Estado tiene un deber que cumplir, él consiste precisamente en no olvidar que todo lo que haga, sea lo que fuere, no puede tener sino una única y exclusiva finalidad; en no consentir, deslumbrado por los fuegos fatuos de la ‘libertad de imprenta’, en que se lo llevó por extraviados derroteros ni en que se le persuada para que olvide sus obligaciones y permita la retención de los víveres que la nación necesita para conseguir su bienestar. El estado debe empuñar las riendas de este instrumento de educación popular con absoluta determinación, poniéndolo a su servicio y al de la nación.”[10]


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Notas

[1] Reproducción fotográfica de un cartel original, con traducción al francés en: Interrogeons l’Histoire de l’Allemagne. Les idées, les forces, les décisions  De la fin du 18ème siècle a nos jours. Un exposition d’histoire dan l’édifice du Reichstag, à Berlin, 3ª edición, ed. Deutscher Bundestag: Referat Öffentlichkeitsarbeit, Bonn 1988, 322-323. Traducción al castellano, introducción y notas de Fr. Ricardo W. Corleto OAR.


[2] Se sobreentiende “Confesión religiosa”.


[3] En negritas en el original.


[4] En negritas en el original.


[5] En negritas en el original.


[6] Traducción castellana (parcial): Adolfo Hitler, Mi lucha, traducción de Alberto Zaldivar. s. l. y s. f., 266. Frecuentemente he cotejado esta traducción y me he servido del original alemán: Adlof Hitler, Mein Kampf. Zwei Bände in einem Band Ungekürzte Ausgabe,  261ª/262ª ed., Munich 1937, 780.


 

[7] Adolfo Hitler, Mi lucha, 107-109.


[8] Id., 111-118.

    N. B.: El compilador de estos textos no comparte en absoluto las ideas expresadas por Adolfo Hitler en general, y en particular las relativas al Pueblo Judío. Los textos aquí compilados tienen como única finalidad el dar a conocer históricamente, y en contacto con los documentos mismos, la concepción monstruosa de la humanidad divulgada por el principal inspirador de la ideología nacional socialista.

[9] Id., 125.


[10] Id., 98.


© Ricardo Corleto 2003
© Pontificia Universidad Católica Argentina, 2003
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