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INSTITUTO DE
CAPACITACIÓN ECONÓMICA |
I. Concepto corriente de consumidor.
II. El consumidor como agente de la economía
Dr. Héctor Sandler
[1] (a) Profesor Consulto de Filosofía del Derecho, UBA En la década ha aparecido abundante bibliografia sobre el tema, en la que se dan razones y exponen argumentos sobre las causas de esa debilidad innata, la imposibilidad de la defensa individual y la necesidad de complementar o aumentar - en general y de modo institucional - la fuerza de los consumidores. El Art. 42 de la CN-1994 puede verse como la culminación de ese largo proceso, mezcla de experiencias y teorías sobre la asimétrica relación de fuerza entre oferentes y demandantes en el mercado de bienes y servicios, preferentemente los llamados "públicos". Este concepto predomina en los medios masivos de comunicación. Un ejemplo típico, el editorial "La defensa de los consumidores", Clarín, marzo 23 de 1998. [Retornar]
[2] Estas asociaciones son tantas que la Comisión de Defensa de los Consumidores y Usuarios de Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en un acto sin precedentes, las convocó como un "parlamento del consumidor". Según informes periodísticos concurrieron entre otras la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios en la Argentina (ADECUA), La Unión de Usuarios y Consumidores, Defensa del Usuario de los Servicios Público (DUSPAC), la Asociación Protectora de Subscripciones de Planes de Ahorro (APSPA), consumidores Argentinos, Sindicato de Amas de Casas, que lejos están de ser todas (Clarín, marzo 19 de 1998). El mismo día en la Cámara de Diputados de la Nación se creaba la flamante Comisión de Defensa del Consumidor. En la Facultad de Derecho de la UBA, el Departamento de Postgrado anunció por esos días como parte del plan de estudios para 1998, la Defensa del Consumidor. En el Colegio Público de Abogados de la Capital existe un instituto con igual objeto. Un movimiento social, teórico y académico parangonable al que a principios de siglo diera lugar a la emergencia del Derecho del Trabajo. [Retornar]
[3] La metodología empleada es, en grueso, el sistema de cuentas nacionales y el estudio de sectores de la producción y el consumo. Informes sobre el PBI, la balanza comercial y de pagos, el auge de la construcción, de la industria automotriz, o la oscilación del valor de la moneda o los títulos, son dados al día. Con tal información fragmentaria no se tiene la más remota idea de cuál es el orden económico, orden que determina el comportamiento de los agentes de la economía. Esto explica la incoherencia de las actitudes, en particular de los funcionarios. No es raro que el Ministro de Industria festeje el "boom" de la industria automotriz, como expresión del desarrollo de la economía (A.Guadagni, Clarin, abril 15 de 1998), al tiempo que los inspectores del FMI previenen sobre un posible colapso económico. No se diga que aquél se refiere al "sector privado" y éstos al "sector público", porque de ese modo se mantiene el método analitico que fragmenta el todo al punto de impedir conocerlo. [Retornar]
[4] Este desconocimiento pone en tela de juicio el acierto de cualquier política económica, toda vez que ignorándose la constitución del enfermo difícil será acertar con el remedio. La prueba empírica de esta afirmación se tiene al verificar el crónico fracaso de las sucesivas y distintas políticas económicas sustentadas en el pais en lo que va del siglo. Muchas han aumentado el desorden general siempre latente (como las practicadas de 1983 a 1991). Otras han logrado implantar un orden semifuncional, porque parecen restablecer un orden económico aceptable, pero a costa de fragmentar la sociedad: por una parte emergen los que se benefician del nuevo orden y por la otra los que lo sufren, sector integrado por millones de personas con bajo nivel adquisitivo, otros tantos en paro forzoso, cientos de miles sin techo donde vivir, enorme cantidad de marginados de la vida cultural, etc. Esto ocurrió desde el fin del siglo pasado hasta bien avanzado el presente (1880-1945) y ha vuelto a ocurrir desde las reformas de 1991. Por reacción a estas políticas conservadoras de unos y el perjuicio de otros, han emergido políticas económicas populistas. Con ellas se ha traido un alivio temporario al sector perjudicado, pero generado una fuerte tendencia al caos que provoca la inflación monetaria. Ninguna de esas políticas ha tenido a la vista las condiciones necesarias para constituir un orden económico rentable para quienes trabajan e invierten. Todas ellas han ignorado el problema social de asegurar un igual derecho de acceso al suelo para todos los habitantes, vigente a través del tiempo, pese a la necesaria inmigración y el deseable crecimiento vegetativo de la población. Menos aún han considerado la necesidad de eliminar impuestos en cuanto son un freno al consumo y la producción. [Retornar]
[5] Así, por ejemplo, se divulga que "América Latina es la región que más avanza hacia la libertad económica, según el índice de Libertad Económica que publica anualmente Heritages Foundation y The Wall Street Journal", figurando la Argentina en el grupo de los mercados "bastante libres" (Perfiles Liberales, Nº57, Ene/feb/1998) [Retornar]
[6] Para el público en general, e incluso para muchos académicos, economía de mercado y capitalismo son la misma cosa y muy pocos, si alguno, tiene presente el concepto de orden económico en el sentido de Walter Eucken, ni perciben que los mercados se dan para cada mercaderia o servicio singular y que en cada caso el mercado puede concretarse, como mínimo, en 25 formas posibles, de las cuales una sola es de competencia perfecta o mercado libre. Dada la indescriptible cantidad de mercaderias y servicios que se demandan y ofrecen en la vida moderna dentro de cada estado-nación, la definición acerca de que orden económico positivo existe aquí y ahora, solo se alcanza a traves de un serio trabajo de investigación, faltante en nuestro país. Con lo cual afirmar que la nuestra es una economía de mercado es simplemente una majadería. [Retornar]
[7] Analiticamente Eucken demuestra que son posibles como mínimo veinticinco formas de mercado para cada bien o servicio sujeto a tráfico, cantidad que se multiplica cuatro veces cuando se hace jugar estas formas con los sistemas monetarios. Sobre estos Walter Eucken, Cuestiones Fundamentales de Economía Política, Alianza Editorial, Madrid. [Retornar]
[8] Denomino orden económico total al integrado por la economía social de mercado, la economía pública estatal y el sistema de recursos para el Estado. Ver mi trabajo Dimensiones económicas de la sociedad y la democracia en Sandler H. (coordinador), Hacer la Democracia, Ediciones Ciudad Argentina,1996 [Retornar]
[9] No invalida este concepto el hecho que algunos hombre durante cierto tiempo puedan vivir en el agua o en el aire e incluso fuera de la atmósfera terrestre. También quien quiera puede hacerlo sin respirar unos minutos, sobrevivir sin beber varios dias o estarse sin comer varias semanas. La mirada recta de la realidad muestra que el ser humano - como ser individual y social - es un ser radicalmente terráqueo. "El hombre es un organismo, que como todos los demás organismos vivos se ha desarrollado en una lucha milenaria por la existencia a partir de otras formas de vida más simples. Una lucha de miles de millones de años entre cosas reales y cosas reales ... una cruenta lucha con las despiadadas leyes de la naturaleza inorganica, muchísimo más antiguas que la creación orgánica. La materia orgánica que recubre nuestro planeta como una delgada capa de moho, se ha tenido que adptar a esas leyes y sólo ha podido desarrollarse de forma que cada organismo sea capaz de librar esa lucha por su existencia. El mar ya hacia olas, las mismas olas que se agitan hoy, millones de años antes que las aletas de los peces surcaran sus aguas" (Konrad Lorenz, La Ciencia natural del hombre, Tusquets, Barcelona, 1993). [Retornar]
[10] "La tierra no nos pertenece. Nosotros pertenecemos a ella", decia en su carta al pwesidente de los EEUU el gran jefe Seattle, reproduciendo lo que en una sociedad por completo, pero culturalmente equivalente, Moises habia sostenido 3000 años antes: "Mía es la tierra, puesto que vosotros sois para mi como extranjeros y peregrinos", dice Jehova en Levítico, 25:23. Declaración fundamental para el orden social humano que acaba de reafirnar la Carta Apostólica de Juan Pablo II Tertio Milenio Adveniente (1994). [Retornar]
[11] Los hombres se asocian y constituyen sociedades de creciente complejidad conforme a la evolución. Analíticamente es posible reconocer en la sociedad diversos órdenes, distintos con su propia legalidad intrínseca, pero funcionalmente dependientes entre sí. Entre ellos se destacan el orden político, el orden jurídico, el orden cultural (el religioso, estético, moral, etc.) y el orden económico. Estos órdenes son naturales en la medida que la sociedad humana no evoluciona sin su constitución, y artificiales en cuanto no son dados por naturaleza sino que deben darse por la actividad humana. De ahí su necesaria aparición y a la vez su diversidad histórica. Estos órdenes operan como mundos que intermedian entre el hombre y la tierra. Esta particularidad es la que induce al error muy frecuente, entre legos y cultos, que en la actualidad la tierra es menos necesaria que en épocas primitivas, o que ella importa menos en los países desarrollados que en los subdesarrollados. Sostener esto es una simpleza. Para comprobarlo basta con comparar los precios de la misma parcela de tierra de ayer con los de hoy y los precios de los terrenos en ciudades desarrolladas y con los villorrios en el mismo país. Esos precios muestran cuánto más vale la tierra hoy que ayer y cuanto más valdrá mañana en proporción al creciente desarrollo humano. Pero no se trata de una mera simpleza. Es un error de gravísimas consecuncias, que de no ser salvado puede provocar, una vez más, el retroceso a formas de vida carentes de civilización. [Retornar]
[12] En pormenorizado examen de la acción de los intereses creados sobre la distorsión de la ciencia económica actual, Mason Gaffney y Fred Harrison, The Corrupction of Economics, Shepheard-Walwyn, Londees, 1994. [Retornar]
[13] El valor del suelo no es una cosa material; es un valor de obligación que habiendo mercado de tierras y sistema monetario, aparece como precio del suelo. Tal valor del suelo es un crédito para su titular y un débito para quien pretende acceder a esa parcela del globo terráqueo. Desde un punto de vista secular, toda vez que ese valor o crédito está en función de la demanda motivada por desarrollo de la sociedad en la que el predio se encuentra, se ha sostenido - con toda razón - que el titular de ese crédito es la sociedad. Por lo tanto es un crédito público y no particular del ocasional ocupante, aunque detente el título de propietario. Desde un punto de vista moral, ese titulo que los hombres crean es archiprecario, pues solo Dios como Creador tiene el 'dominium altum' sobre la tierra (cf. Lev.25,23). Por lo tanto pretender que los títulos de propiedad inventados por los hombres incluyen el valor del suelo es una falla moral y jurídica, pues lleva a la especular con el don de Dios provisto a todos los hombres por igual para que puedan concretar su derecho a la vida. Tal falla moral y jurídica provoca la destrucción de la cooperación mediante la economía de mercado, pues algunos sin trabajar se hacen ricos en tanto que otros no pueden acceder a sitio alguno para trabajar. Ya no dependen de la tierra sino de otros hombres. Es el modo moderno de cancelar la libertad individual. [Retornar]
[14] La cuestión es propia de los filósofos y teóricos de la política y el derecho, sobre todo cuando tratan temas como la justicia, los derechos humanos, las libertades civiles, la legitimidad de la autoridad y los fundamentos del derecho y la democracia. En la actualidad se discute sobre "procedimientos" que aseguren la igualdad y la libertad (como ocurre con Rawls, de gran predicamento intelectual en el mundo de las ciencias sociales). Estos son razonamientos que solo consideran lo formal, ajenos a los "contenidos" de los derechos y por tanto de poca utilidad para transformar el orden social. Sobre esto mi trabajo La justicia social constitutiva. Crítica a un aspecto de la Teoría de la Justicia de Rawls, Revista Jurídica de Buenos Aires, 1991-III. LO que hay que discutir el es contenido del derecho de propiedad al suelo y el destino de la renta frundiaria o valor de la tierra, pues ambas cosas afectan al primero de los derecho humanos: el derecho a la vida. [Retornar]
[15] Pontificio Consejo "Justicia y Paz", Para una mejor distribución de la tierra. El reto de la reforma agraria, Ediciones Paulinas, Enero de 1998, Buenos Aires. [Retornar]
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