"Martin Sheffield: el gaucho yanqui"
En el artículo sobre Clemente Onelli, al tratar el
curioso episodio de la expedición en busca del Plesiosaurio hicimos referencia
también Martin Shefield. Pero sin duda la legendaria figura del gaucho-yanqui,
como también se lo conocía, da sin duda para tener un lugar especial en esta
galería.
Martin Sheffield era un aventurero del condado de Tom Green, Texas, hijo de
padre inglés y madre dinamarquesa. Al parecer don Martín había sido sheriff en
Texas, de lo cual daría cuenta una estrella guardada en el Museo del Bolsón.
Según se cuenta el sheriff habría venido a la Argentina siguiendo la pista de
unos bandoleros norteamericanos, asaltantes de bancos en los Estados Unidos. Tal
vez esto hizo pensar a algunos que los perseguidos podrían ser
Butch Cassidy y Sundance Kid, hecho imposible
-de no mediar una extraordinaria clarividencia de Sheffield- ya que éste llega
al Chubut varios años antes que estos famosos bandoleros.
Si bien Bruce Chatwin afirma que Sheffield llega a la Patagonia alrededor de
1900, los Diarios del explorador galés LLwyd Ap
Iwan nos dan cuenta de que el gaucho yanki ya estaba instalado en la región
en 1894.
En efecto, durante el viaje que realiza a la zona cordillerana en dicho año, Ap
Iwan se cruza con el "cowboy-cacique", como él lo llama, ya que Sheffield estaba
casado con una indígena y mantenía, además, un fluido trato con los indígenas,
con los que intercambiaba productos. Ap Iwan continúa su viaje y al llegar a
Tecka pasa por el almacén que Sheffield tenía allí instalado para realizar sus
tratos comerciales.
La indígena a la que Ap Iwan hace referencia es sin duda una esposa anterior a María Pichún, con la
que el ex cowboy se casaría años después en El Bolsón y con la que tendría doce hijos. Hace dos años tuvimos la suerte de
entrevistar a la única hija sobreviviente de don Martín, Da. Juana Sheffield, en
ese momento de 85 años de edad.
Según Doña Juana, su padre se había dedicado a trabajar las minas en el río
Chubut arriba, en busca de oro, para luego instalarse en la zona del Bolsón,
donde se dedicaría a las tareas rurales, y especialmente a la ganadería, ya que
era muy bueno en todo lo referido al manejo de ganado.
Entre las sabrosas anécdotas que Doña Juana nos contara de su padre están las
referidas a su extraordinaria puntería: "donde ponía el ojo ponía la bala".
Parece ser que en una ocasión su padre estaba charlando con el Comisario de
Esquel de apellido Podestá, quien era amigo de Sheffield, en la puerta de la
comisaría. En ese momento salen dos señoras de adentro de la comisaría, entonces
el comisario desafiando al yanki le apuesta "a que no le sacas los tacos a la
gorda, y él mismo le pasó el revolver, nos cuenta Doña Juana, agregando
socarronamente: "la gorda cayó sentada". La gorda, quien resultó ser la esposa
del comisario, se levantó enfurecida conminando a su esposo a meter preso al
pícaro que la había gastado la broma, orden que el comisario ejecutó de
inmediato. "Claro, -remata Doña Juana- mi papá entró por un puerta y salió por
la otra".
Pero, sin duda, la anécdota más espectacular y la que hiciera trascender a
Sheffield más allá de la Patagonia, fue la noticia dada por éste acerca de la
presunta aparición de un plesisosaurio en una laguna cercana a Epuyén.
Al parecer Sheffield conocía bastante a Onelli, le había servido de baqueano en
los viajes que este había realizado trabajando para las Comisiones de Límites, e
incluso antes en búsqueda de fósiles. Tal vez por esta razón decide en 1992
escribirle a su viejo amigo, quien a la sazón era Director del Jardín Zoológico:
"Sabedor de su interés por mantener su zoológico presente ante los ojos del
público, deseo llamarle la atención a un fenómeno sin duda del mayor beneficio y
que además podía permitirle adquirir un animal desconocido hasta ahora por la
ciencia (...) Hace algunas noches vi unas huellas en un campo junto a la laguna
donde tenía instalado mi campamento. Las huellas se asemejaban alas que deja una
carreta pesada. (...) Entonces, en el medio de la laguna, vi la cabeza de un
animal. A primera vista, supuse que se trataba de una especie desconocida de
cisne, pero las curvas visibles en el agua me llevaron a decidir que su cuerpo
se parecía más bien al de un cocodrilo./El propósito de esta carta es pedirle
ayuda...", etc.
Según algunos Sheffield nunca había visto al misterioso animal, sino sólo sus
huellas, según otros lo había visto a través del vidrio de una botella de licor.
Para A. Díaz González y
J.D.Matamala "Sheffield habría hecho esto como una cargada para que la gente
saliera a conocer la Patagonia. Pero a pesar de todos estos dichos, hay gente
que decía que efectivamente había un plesiosaurio en la Laguna Negra o del
Plesiosaurio... No en el Lago Epuyén, como muchos la sitúan".
Una de ellas es -precisamente- la propia hija de Sheffield, Doña Juana la que,
ante nuestro estupor, nos contó como había sido ella, a la edad de 10o 12 años,
la que había visto el extraño animal. Según ella su padre había visto los
rastros cerca de la laguna a la que solían ir a cazar patos: "los rastros era
anchos, pero parece que tenía las patitas cortas, no como esos que andan
mostrando por ahí". Como al mes ella había ido a "buscar un caballo por un
mallín, y al otro lado del río (...) miramos enfrente y vimos como una cosa
amarilla, que le volaba como un bellecito, un pelito". Según Doña Juana el
animal, al que vieron como a una distancia de unos 15 metros, estaba echado
durmiendo, por lo que sólo pudieron ver la caja del mismo, que era como la de un
vacuno. En otra oportunidad ella y su hermano Tedy también lo vieron debajo del
agua en el río Epuyén y sentí que daba como unos bramidos (..). Ese bicho a
andado por todas partes".
El mítico animal nunca apareció. Años después Sheffield fue encontrado muerto en
el Arroyo Las Minas, donde se dedicaba a buscar oro, allí queda enterrado por
bastante tiempo, siendo trasladado al cementerio de El Bolsón en el año 59. Pero
la leyenda de este gaucho-yanqui andariego, siempre montando en su caballo
blanco, con su perro y su bota de vino, que infundía respeto por su gran
puntería y su tono potente de voz sigue vigente en nuestra Patagonia. Para Díaz
González y Matamala "La figura de Sheffield era simpática, más que terrible.
Totalmente simpática. El frecuentaba los mejores lugares que había en aquella
época. Era un tipo muy querido".
Bibliografía:
Antolín Díaz Gónzalez y Juan Domingo Matamala: El Bolsón como yo lo conocí.
Bruce Chatwin: En la Patagonia.
Argentina Austral.
Esquel, Bodas de Plata, 1950.
LLwyd Ap Iwan, diarios de exploración traducido por Tegai Roberts.
Entrevista con Juana Sheffield, noviembre de 1995.
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