Butch Cassidy y los bandoleros norteamericanos en la Patagonia
 
por Marcelo Gavirati

 [Compendio de cuatro artículos publicados por la Revista La Bitácora Patagónica entre 1997 y 1999, anticipo de lo que luego fuera el libro Buscados en la Patagonia]

En 1969, Hollywood dio fama internacional al singular trío de bandoleros norteamericanos formado por Butch Cassidy, Sundance Kid y la bella Ethel Place, miembros de la Wild Bunch —Banda salvaje— un sindicato de ladrones de trenes y bancos. Según la versión cinematográfica, Butch Cassidy (Paul Newman) convence al Sundance Kid (Robert Redford) de la conveniencia de huir a Bolivia, hacia donde se dirigen para continuar con su carrera delictiva, hasta que finalmente son rodeados por poco menos que el ejercito boliviano.

Sin embargo la leyenda oral en Patagonia se empeñaba en señalar que los famosos bandoleros habían vivido allí a principios de siglo XX. Hoy en día todavía se repiten entre los pobladores del oeste cordillerano las anécdotas de Butch y Sundance galopando y disparando sus armas simultáneamente con ambas manos, mientras sostenían las riendas entre sus dientes, y las referidas a la extraordinaria belleza y puntería de Ethel.

Las declaraciones de decenas de testigos en un expediente de la justicia federal, cartas de puño y letra de los famosos bandidos, documentos fotográficos y la cabaña al estilo norteamericano que ellos levantaron en 1901 en el hermoso valle cordillerano de Cholila, vinieron a confirmar la veracidad de dicha tradición.

"Los Estados Unidos me resultaron demasiado pequeños"

Desde esa misma cabaña,  el propio Butch le escribe el 10 de agosto de 1902 una carta a su amiga, la Sra. Davis, de Ashley, Utah:"(...) Probablemente le sorprenderá tener noticias mías desde este país tan lejano, pero los Estados Unidos me resultaron demasiado pequeños durante los últimos anos que pase allá (...) otro de mis tíos murió y dejo 30.000 dólares a nuestra pequeña familia de tres miembros. Tome, pues, mis 10.000 dólares y partí para ver un poco mas del mundo".

"Visite las mejores ciudades y puntos de América del Sur  -continúa Butch- hasta que llegue aquí. Y este sector del mundo me pareció tan bueno que me establecí, según creo para siempre, ya que cada día me gusta más. Tengo 300 cabezas de vacunos, 1.500 ovinos, 28 caballos de silla, 2 peones que trabajan para mi y además una buena casa de cuatro habitaciones y galpones, establo, gallinero y algunas gallinas(...)" .

Lo del tío muerto se refería al robo al First National Bank of Winemuca, cometido el 19 de setiembre de 1900 por la Wild Bunch.

El grupo, cuyo centro de operaciones estaba en el Hole in the Wall, realizaba estudiados golpes con una fuga perfectamente planificada con caballos de refresco en puntos determinados, lo que hacia muy dificultosa su captura. El precio puesto a sus cabezas por banqueros y empresas ferrocarrileras, el telégrafo, la movilidad policial en trenes y una fotografía que cinco de sus miembros se tomara en 1901 en Forth Worth, Texas [ver foto 1], facilitaron el accionar de los agentes de la Agencia de detectives Pinkerton, poniendo un cerco de acero sobre los outlaw.

Del lejano oeste norteamericano al lejano sur argentino

Luego de visitar los mejores restarurantes, hoteles y joyerías de Nueva York, Butch, Sundance y Ethel se embarcan a fines de febrero de 1901, en el vapor británico Herminius, bajo los nombres de Santiago Ryan, Henry y Ethel Place, respectivamente. En marzo arriban a Buenos Aires donde, luego de alojarse en el Hotel Europa, se dirigen a ver al vicecónsul de los  EEUU, George Newbery, a quien le manifiestan sus intenciones de establecerse como ganaderos. Los hermanos George y Ralph Newbery, dos dentistas neoyorquinos que habían instalado sus consultorios en Buenos Aires, eran dos enamorados de la Patagonia. George, que ya poseía un establecimiento ganadero en Neuquén, alienta a sus compatriotas para que ocupen tierras en aquellas hermosas regiones, prácticamente deshabitadas.

Al trío seguramente les resulto atractiva la similitud del Lejano Oeste norteamericano con el Lejano Sur argentino, un territorio de pioneros, donde el brazo de la ley aun no había llegado. Toman el ferrocarril del Sud hasta su finalización en la actual Cipolletti y desde allí siguen camino al sur a caballo. Al llegar a Cholila los sorprende la hermosura de este valle cordillerano, con pasturas que llegaban hasta las rodillas y excelente agua fresca proveniente de los lagos y ríos que nacen en las montañas cercanas.

Honrados ganaderos y buenos vecinos

Allí se establecen y construyen su cabaña con troncos puestos horizontalmente, tejuelas de ciprés, puertas y ventanas guillotina de buena calidad y empapelado en las paredes. Allí reciben, como respetables vecinos, las visitas del tejano Jarred Jones, primer colono del lago Nahuel Huapi, familias de origen galés de la vecina Colonia 16 de Octubre, incluyendo al propio Comisario de la Colonia, Eduardo Humphreys y su hermano Mauricio, los que tenían una casa de comercio en Súnica, paraje cercano a Esquel, en el que estaba ubicada la Comisaría, y en el que en 1903 se instalaría el telégrafo. Por aquella época realizan viajes a la Colonia del Chubut, hospedándose en el Hotel del Globo de Trelew y en el de Pugh en Gaiman, el mismo en el que se había alojado el presidente Roca, cuando visitara la colonia cuatro anos antes.

Pero sin duda el visitante más encumbrado de la cabaña es el mismísimo gobernador del Chubut, Dr. Julio Lezana, quien durante la gira que realiza en los primeros meses de 1904 por la zona cordillerana, se aloja en la casa de Ryan y el matrimonio Place (1). Durante la recepción brindada en casa de Sixto Gerez, se produce una de las  anécdotas más recordadas por los cordilleranos, cuando la bellísima Ethel baila una pieza con el gobernador.

Comienzan los robos

Aparentemente nada hacia suponer que esta tranquila vida pudiese ser cambiada para retornar a los viejos hábitos; pero el 14 de febrero de 1905, dos sujetos de origen norteamericano, de entre 25 y 30 anos de edad, que se hacían pasar por ganaderos en busca de tierras, irrumpen en la sucursal Río Gallegos del Banco de Londres y Argentino Limitado, obligando a punta de revolver a su gerente y al cajero McKerrow a entregar, una suma que rondaba los $20.000 m/n. Al huir los bandoleros cortan los cables del telégrafo y cambian de caballos en postas preestablecidas. Si bien, por el modus operandi de los asaltantes —similar al empleado por la Wild Bunch-—, muchos autores sostienen que estos fueron los autores del robo; las descripciones físicas y las edades de los mismos no coinciden con los del famoso dúo —Butch y Sundance rondaban en 1905 los 40 años—, sin contar que varios testigos de Cholila afirman que el trío se encontraba allí para la época del robo.

La partida de Butch, Sundance y Ethel

Al restablecerse los hilos telegráficos la policía de Río Gallegos solicita a la del Chubut la captura de los asaltantes, dado que considera que han huido hacia allí. Es el Comisario de 16 de Octubre, Eduardo Humphreys, quien sindica como sospechosos del robo a Hood y Grice, otros dos norteamericanos a los que se buscaba por un robo cometido el año anterior. Agrega que estos solían frecuentar la cabaña de Cholila y que él sospecha que la podrían estar usando de refugio. Alegando que los norteamericanos lo superaban en cantidad y calidad de armas, y  en destreza para el manejo de las mismas, Humphreys solicita refuerzos al gobierno del Territorio. Como no le son enviados, Humphreys aprovecha para renunciar, pero el Gobernador  Lezana lo exhonera. Los norteamericanos, enterados por alguno de sus buenos amigos de que pesaba una orden de captura sobre ellos por sospechas de complicidad con Hood y Grice, deciden que seria mejor escapar antes que dar explicaciones a la justicia y arriesgarse a que su frondoso prontuario saliera a la luz. El 1 de mayo de 1905 Butch, Sundance y Ethel, abandonan Cholila con rumbo al lago Nahuel Huapí, donde se embarcan rumbo Chile.

Las fotos Butch en los principales diarios

Los escasos pobladores de Cholila no terminaban de acomodarse a la idea de que tres de sus mas respetables, destacados y antiguos vecinos habían tenido que huir precipitadamente, cuando —hacia fines de 1905 y comienzos de 1906— los principales diarios de Buenos Aires, como La Prensa Y La Nación, publicaron la foto de sus —hasta entonces— respetables vecinos dentro de las noticias de policía como posibles autores del asalto al Banco Nación de Villa Mercedes San Luis. Fue entonces que se enteran las personas que ellos conocía como Don Santiago Ryan, Henry Place y Sra. eran en realidad Butch Cassidy, Sundance Kid y Ethel Place, conspicuos de asaltantes de trenes y bancos de los EEUU, y miembros de  al Wild Bunch, "la Banda Salvaje".

Las fotografías publicadas por los diarios habían sido dejadas a la policía argentina por un detective de la Agencia de detectives Pinkerton de Nueva York, que en 1903 había seguido el rastro del trío hasta Buenos Aires. De acuerdo a las crónicas de los diarios los autores del robo de Villa Mercedes habían sido cuatro sujetos de habla inglesa, los que luego del asalto habían huido hacia el sur de Mendoza. Según La Prensa Butch habría sido reconocido durante esta huida merced a la fotografía publicada por el mismo diario.

Luego y para hacer, seguramente, más difícil la acción de la justicia, el grupo se divide en dos: mientras que Butch y Grice se dirigen nuevamente hacia Chile, Sundance y Hood vuelven al Chubut. Si bien Sundance sabia que en Cholila podía ser reconocido, conocía muy bien el terreno y sabía sus viejos amigos no lo delatarían, especialmente Daniel Gibbon, el que había quedado encargado de la liquidación de parte de los bienes de los estancieros norteamericanos. A este le cuenta que Ethel está en San Francisco de California y que Butch se había reunido con unos vaqueros norteamericanos y que se encontraba en al norte de Chile para Bolivia.

En abril de 1906 se libra otra orden de captura, por lo que el Milton Roberts, recientemente designado como Comisario de 16 de Octubre, se dirige a Cholila para capturar a Place (Sundance) y Hood, pero estos ya se habían fugado nuevamente hacia Chile. Sundance se uniría nuevamente Butch, con el que irían a Bolivia, donde según todos los indicios hallaron la muerte en noviembre de 1908.

Se rearma la banda en la Patagonia

 Luego de la precipitado huida de Butch, Sundance y Ethel en 1905 se habían sucedido casi tres anos de calma hasta que en febrero de 1907 Hood, el que había participado de los robos de Telsen, Río Gallegos y Villa Mercedes, regresa de a Cholila bajo el nombre de Roberto Evans. Allí toma contacto con Roberto Perkins, que también formaba parte del grupo de los "norteamericanos" que solía frecuentar la cabaña de Ryan y Place.

Evans y Perkins deciden asociarse y dirigirse al sur en busca de minerales. Exploran la región ubicada al sur del lago Buenos Aires, fallidos en su intento se conchaban como peones para la Compañía Explotadora del Baker, en Chile, hasta que, aprovechando un arreo deciden regresar a Argentina.

Se dirigen a Puerto Deseado y luego a Comodoro Rivadavia. Según el relato de Ascensio Abeijón, en enero de 1908 pasan por Pampa del Castillo con una hermosa tropilla. Iban con winchester colgados en los tientos de la parte trasera de la montura y pistolas parabelum en los tientos de la parte delantera. En el establecimiento ganadero y de hospedaje de Cruz Abeijón en La Mata, paraje ubicado a tres leguas de Comodoro Rivadavia, los dos gringos beben whisky, bromean con los niños, departen amablemente con el dueño de casa y le comentan sus intenciones de conseguir buenos campos para la cría de ganado (el mismo cuento que en Río Gallegos). Por la noche, luego de la cena, no aceptan la invitación de tender sus camas en el interior del negocio prefiriendo hacerlo a la intemperie, al solo reparo de una gran mata de molle, origen del nombre del paraje.

A media mañana del día siguiente, luego de desayunar y beber whisky, se dirigen a Comodoro dejando en La Mata al peón, un chileno de apellido Sánchez, con la tropilla. Después de estudiar detenidamente la casa Lahusen, donde funcionaba la agencia del Banco de la Nación, los bandoleros deciden finalmente dar el golpe. Vuelven a la Mata para buscar a Sánchez y parten por la noche para "aprovechar la fresca". Tres leguas al sur de la ciudad cortan los alambres del telégrafo de poste a poste, ocultándolos a 50 metros del lugar, para incomunicar a la ciudad y retrasar al máximo el aviso policial del robo planeado para el día siguiente.

En la tarde del 6 de febrero los tres forasteros, Perkins, Evans, y el peón Sánchez, se dirigen al lugar prefijado, la casa Lahusen, ubicada en la zona mas poblada de la ciudad. Pero inesperadamente algo falla y el silencio de la tarde del 6 de febrero es quebrado por el disparo de tres balazos frente mismo a la Casa Lahusen. Según parece el chileno Sánchez, pretendiendo aprovechar la situación les habría reclamado una parte mayor del botín, por lo que los tres hombres discuten violentamente hasta que Perkins le efectúa tres disparos a quemarropa al chileno. Después del tiroteo Evans y Perkins se dan a la fuga dirigiéndose al "camino de los boers", al tiempo que disparan sus pistolas máuser sobre los techos de las casas de comercio.

Asencio Abejón relata el hecho en forma coincidente, pero, en lugar de Perkins, sitúa -erróneamente- a Wilson como acompañante de Evans.

 Repercusiones del fallido robo

Después del tiroteo Sánchez es trasladado a un hotel, donde el doctor Luis Daquila le practica las primeras curaciones. Del examen profesional surge que el chileno presenta tres heridas, una en el cráneo que le fractura el parietal, otra en el brazo derecho con fractura de humero y la ultima en la mano, la que le fractura el metacarpo y le troncha el dedo meñique.

Después del incidente, los socios se separan. Evans se dirige a la zona cordillerana de Río Pico, en tanto que Perkins regresa a Cholila, donde Daniel y Mansel Gibbon le habrían facilitado dinero para escapar de la región.

Tres anos después, en setiembre de 1911, a raíz de las declaraciones testigos en la causa seguida contra los bandoleros norteamericanos, el juez Navarro Careaga solicita la captura de Perkins, el que es detenido en la Capital Federal. Mientras esta detenido Perkins niega su responsabilidad en resonantes declaraciones al diario La Nación.

PERKINS: UN BANDOLERO ATÍPICO

Grande fue la sorpresa que se llevo el periodista del diario La Nación, al comprobar que el alto y rubio bandolero norteamericano, al que esperaban entrevistar, era en realidad un "cordobecito de Villa Maria, bajo, delgado, trigueño, de ojos pardos y cabello negro", hijo de un norteamericano contratista de empresas ferroviarias.

Preguntado por su relación con los famosos bandoleros, manifiesto: "-  Yo he mantenido con ellos la relación que mantenían todos los vecinos. Place y Ryan-Sundance y Butch- (...) tenían allá muchos amigos. La policía era siempre bien recibida en su estancia, y una vez el mismo gobernador del Chubut se alojo allí (...)" (ver Butch Cassidy 2da parte).

Según la versión de Perkins, en relación al tiroteo detrás de la Casa Lahusen, Evans y el se habían dirigido allí para cambiar unos documentos y no para asaltarla, y que mientras estaban preparándose para regresar a Cholila se produjo la discusión entre Evans y un peón chileno que este había contratado, de nombre Manuel Sánchez, al negarse  este a seguir acompañando a Evans; de resultas de la cual este le efectuó dos disparos, huyendo el peón, por lo que Perkins pensó que no había sido herido. Aparentemente la justicia le creyó, ya que luego seria dejado en libertad.

La sombra de Butch

Algunos han pretendido situar a Butch y Sundance como autores de este intento fallido, lo cierto es que ellos se encontraban ya muy lejos, en Bolivia. Otros, como Asencio Abeijon, influenciado por la fama que luego adquirirá el siniestro dúo Evans y Wilson, colocan a este ultimo en lugar de Perkins. Pero Willi Wilson, hará su aparición en escena en Patagonia en 1908. Por esa época también llega el temible Andrew Duffy "diente de oro".

Los norteamericanos Evans, Wilson, Duffy, junto con el trelewense Mansel “Yake” Gibbon y el chileno Juan Vidal, se asociarán para rearmar la “banda de los norteamericanos” que azotaría a la Patagonia durante casi cuatro años más.

 Ya vimos como Evans (o Hood) protagoniza junto con Ricardo Perkins un intento de asalto fallido  a la Casa Lahusen en Comodoro Rivadavia, durante el cual hieren al peón chileno que los acompañaba. Pero la sociedad Evans -Perkins se trunca pero ese mismo ano de 1908 llega a Patagonia William Wilson. Este joven tejano había llegado a Buenos Aires en 1904, y luego de vivir por algún tiempo en Halsey, una pequeña estación de tren, en el oeste de la Provincia de Buenos Aires se dirige con su caballo a la zona de Esquel. Allí conoce a Litjens, otro norteamericano junto con el que conducen los carros del negocio del ingles Ricardo Clarke. Litjens también era compañero de Andrew Duffy1, el que según algunos testigos seria nada mas y nada menos que el temible Harvey Logan, uno de los delincuentes mas buscados en los Estados Unidos.(ver Recuadro)

Evans, Duffy y Mansel Gibbon se dedican por aquellos anos al negocio del ganado, alternando su trabajo como medianeros con el robo, liso y llano, de hacienda; hasta que a fines del ano siguiente se les presenta la oportunidad para dar un nuevo golpe: William Wilson se entera en la casa de comercio de Richard Clarke que la Cooperativa de Arroyo Pescado recibiría una fuerte suma, destinada a la compra de lana.

 EL ROBO A LA COOPERATIVA DE ARROYO PESCADO

El 29 de diciembre de 1909 dos sujetos asaltan la sucursal de la Compañía Mercantil de Arroyo Pescado, lugar ubicado a treinta Km. al este de Esquel, durante el que se produce la muerte de su gerente, el Ing. LLwyd Ap Iwan.

Algunos autores, como el historiador galés Glyn Williams (1972), o los mas recientes Adam Lechmere y Simon Newsam (1995), han pretendido que el robo habría sido perpetrado por Butch Cassidy y Sundance Kid, poniendo en tela de juicio la reputación que estos gozaban de no haber cometido asesinatos en su prolongada carrera delictiva2. Estos autores basan sus conjeturas en una carta que el joven Roberto Jones, que trabajaba en la Cooperativa, envía a sus padres en Gales, contándoles detalles del asalto. Sin embargo, al referirse a los asaltantes, Jones habla de dos americanos, no mencionando en ningún momento a Butch Cassidy y Sundance Kid. Como ya vimos, estos se habían ido de la Patagonia en 1905 e incluso para la época del robo de Arroyo Pescado ya se tenia noticia de que habían muerto en Bolivia.

Seguramente fue la fama posterior que adquirieron Butch Cassidy y Sundance Kid la que provoco la confusión y la identificación de estos con Evans y Wilson, los que son considerados, por la mayoría de los autores y los vecinos de la región, como los  responsables del asalto a la Cooperativa.

Nuevamente el expediente nos aporta otro elemento esclarecedor: la declaración del otro testigo presencial de los hechos, el Sr. David Owen Williams, empleado también de la Cooperativa, el que manifiesta sin lugar a dudas que los autores del asalto fueron Evans y Wilson. (Ver Recuadro)

 Al día siguiente del hecho llega el Comisario Humphreys, y solo el 31 salen tres comisiones para la captura de Wilson y Evans, la primera al mando de Daniel Gibbon en dirección a las sierras de Esquel, la segunda al mando de Daniel Harrington, y una tercera al mando de Milton Roberts, en dirección a Río Pico. Luego de detectar la presencia de los bandidos en dicha zona, este regresa para pedir ayuda a la comisión de Daniel Gibbon y Harrington. Gibbon trata de disuadir a los otros miembros de la comisión diciendo que "los norteamericanos los iban a matar a todos como a perros"3.

La muerte de Ap Iwan, uno de los principales y mas respetados colonos de la zona cordillerana, causa gran consternación e indignación entre los vecinos, por lo que la policía detiene a varios individuos vinculados a la banda. Así en 1910 el Comisario Inspector Narciso Espinosa le remite a Humphreys, en calidad de detenidos a Duffy, Peter Litjens, al mismo Daniel Gibbon y sus hijos Tomas y Mansel. Pero en mayo de 1910 Mansel Gibbon y Andrés Duffy logran escapar en circunstancias por demás extranas4 y se trasladan a Río Pico para reunirse con Evans y Wilson, dedicándose los cuatro al robo de ganado, que era trasladado al otro lado de la cordillera.

Debían transcurrir mas de un ano y mediar el secuestro de un estanciero vinculado a una rica e influyente familia de Buenos Aires, para que el gobierno se decidiera a actuar mas enérgicamente.

 

EL SECUESTRO DEL ESTANCIERO LUCIO RAMOS OTERO

Efectivamente, quince meses después del robo de Arroyo Pescado, el 31 de marzo de 1911, Roberto Evans, William Wilson y Mansel Gibbon  secuestran al hacendado Lucio Ramos Otero y a su peón, José Quintanilla, en el Cañadón del Tiro, próximo a Corcovado, (al sur de Esquel), donde aquel poseía su estancia.

Luego del secuestro, conducen a Ramos Otero y a Quintanilla mas al sur, en plena zona cordillerana de Río Pico, muy cerca del limite con Chile, donde los encierran en un improvisado calabozo que construyen con troncos. Al parecer cuentan con la complicidad y el apoyo logístico del chileno Juan Vidal, que se desempeñaba en Río Pico como peón de Wenceslao Solís, al que había conocido en Cholila en 1903.

Al parecer el objeto del secuestro era obtener un rescate, para lo cual Evans, el jefe, le habría ordenado a Ramos Otero que escribiese una carta certificada a su madre, pidiendo ciento veinte mil libras, a lo que el habría accedido,  no pudiéndose precisar si ese hecho se llega a concretar5. 

Durante el cautiverio Ramos Otero estudia la posibilidad de evadirse del calabozo. La oportunidad se le presenta el 26 de abril de 1911 cuando, ante la ausencia por un par de días de sus raptores, logra alcanzar los restos del fogón que estos habían dejado y con una brasa quemar uno de los tientos que aseguraban los troncos del techo del calabozo y remover uno de ellos. Al regresar a la estancia, Ramos Otero se entera de que esta había sido robada entre la noche del 24 y la madrugada del 25, coincidentemente con la ausencia de sus cancerberos.

También comprueba que poco y nada se había hecho por encontrarlo, ya que la policía y el gobierno del territorio, que en un principio lo daban por muerto a manos de su enemigo Pio quinto Vargas, al no hallarse el cadáver habían empezado a manejar la hipótesis de una auto desaparición, basándose en la excéntrica personalidad de Ramos Otero.(Ver Recuadro)

Inclusive después de su aparición se dudaba de la veracidad de sus dichos, debiéndose esperar la llegada de la recientemente creada policía Fronteriza para que se aclare el misterio.

 

LA POLICÍA FRONTERIZA

Los constantes asaltos a compañías y robos de ganado, cometidos por los norteamericanos y también por otras bandas, integradas mayoritariamente por chilenos, habían transformado a la región en tierra de nadie. Decidido a poner fin a esta situación, el gobierno del presidente Roque Sáenz Pena crea, el 1o de febrero de 1911, la policía Fronteriza del Chubut, con asiento en la Colonia 16 de Octubre.  Al mando de esta fuerza se coloca al mayor Mateo Gebhard. (Ver Recuadro)

El 12 de junio, a mas de dos meses del secuestro de Ramos Otero, llega finalmente la Fronteriza estableciendo su cuartel general en Sunica (cerca de Esquel), en la casa de comercio del Senor Clarke, y comienza a labrarse el expediente ahora hallado y a tomarse las primeras diligencias. 

El propio Ramos Otero guía a la policía hasta el lugar en que se hallaba secuestrado, descubriéndose campamentos de los bandoleros, con los que se producen enfrentamientos, de los que estos logran escapar.

Finalmente, el 9 de diciembre de 1911, una patrulla comandada por el Subteniente Blanco y el Sub Comisario Eufemio Palleres, guiada por el poblador Juan Hollesen, apodado "el Austria", encuentra a Wilson y Evans acampando cerca de un arroyito que corría por un cañadón cubierto de espesa arboleda, al noroeste del Lago No 1 en Río Pico.

 

EL TIROTEO

"A distancia de veinticinco metros -narra Blanco en su informe- partió el fuego del campamento con winchester, hecho por Roberto Evans y William Wilson, quienes escondidos entre los árboles aprovechaban su posición para hacer blanco en el personal de la comisión. Luego de herir de muerte al soldado Urbano  Montenegro, Evans, al no tener tiempo para recargar su winchester y no obstante estar herido, continua disparando con una pistola Máuser calibre 45, alcanzando a herir al soldado Pedro Pena, pero a su vez cae abatido por el soldado Cándido Ríos. "Entretanto William Wilson -continua Blanco- aprovecho la ventaja que le proporcionaba lo escabroso del terreno y la espesura del bosque para huir (...)". También herido en su mano izquierda, Wilson cambia su winchester por una Colt 45 para huir mas rápido, pero es alcanzado por el soldado Pedro Rojas "quien le hizo un disparo de a caballo que erró, y al aproximarse al bandido echo pie a tierra, en el momento que aquel levanto el revolver para hacer fuego, disparándole primero el soldado Rojas, cayendo Wilson en el hecho atravesado por dos balas".

 

EPILOGO

Los cuerpos de los bandidos fueron transportados en carro hasta la estancia del aleman Eduardo Hahn,  primer colono de Río Pico, siendo sepultados cerca de la casa y almacén que este poseía, y al cual solían concurrir los bandoleros, sitio donde aun hoy se yergue una cruz de hierro con los nombres de Wilson y Evans. Juan Vidal y Mansel Gibbon habrían huido a Chile y cambiado de nombre.

Según Bruce Chatwin, sugiriendo que los bandoleros muertos en Río Pico eran Butch Cassidy y Sundance Kid, el soldado Pedro Pena, sobreviviente del tiroteo, habría afirmado en una entrevista realizada en 1970 en Rawson (a la edad de 104 años), que sobre los cuerpos de los bandoleros se hallaron dos relojes de oro y la foto de "una mujer hermosísima".

En el acta que se levanta, varios testigos reconocen los cuerpos de los muertos como los de Wilson y Evans; en la misma figuran, además, las armas secuestradas y otros objetos, incluyendo una libreta de anotaciones con la letra del tango La Morocha y los dos relojes, pero nada se dice de la mítica foto.

Referencias

1. Expte., Fs. 58.

2. G.Williams, "Butch Cassidy, the Sundance Kid, and LLwyd Ap Iwan.

3. Declaracion de Milton Roberts, Expte. Fs. 45 Vta.

4.  Según Cirilo, Tomas, Alberto y Daniel Gibbon, Duffy estaba armado en la carcel,  circunstancia  que niega E. Humphreys en su declaración, Expte. Fs. 63 Vta. a 72 y 131Vta a 132.

5. L.Ramos Otero (1911), p. 112.

 

Volver a

Patagonia Histórica