La colonización conjunta de la Patagonia: El proyecto de cooperación entre galeses y bretones.
Fernando Coronato
coronato@cenpat.edu.ar
Resumen
Un artículo publicado hace pocos años en la revista bretona Ar Men, titulado "Primeras conexiones intercélticas" detallaba los vínculos entre Bretaña y Gales establecidos, entre otros, a través del conde Théodore Hersart de la Villemarqué. El surgimiento de los nacionalismos a mediados del siglo XIX, permitió a los distintos pueblos celtas recuperar parte de su historia común y hermanarse en la desgracia de padecer un sometimiento también común por parte de los mayores imperios de la época: Inglaterra y Francia.
De la Villemarqué presidió la delegación bretona al Eisteddfod de 1838, pero ya en 1835, en el Eisteddfod de Llannerch-y-Medd (Mon) un bretón integró por primera vez el Gorsedd de Gales, M. de Pothonier, quien tomó el nombre bárdico de "Orpheus o Ffrainc".
Así, los intercambios intelectuales a través del Canal de la Mancha o del Canal de San Jorge, eran en aquel entonces una tímida primera manifestación de la conciencia de "las naciones celtas". La historia de la evolución del concepto puede ser trazada fácilmente desde entonces, y en nuestros días las relaciones inter-célticas han tomado una amplitud considerable.
Sin embargo un capítulo de esa historia, tan interesante como desconocido, es la "conexión Patagonia", que establecía o al menos planeaba establecer- un vínculo entre Bretaña y Gales, pasando por el extremo austral de América.
En 1865 la instalación de una colonia galesa patrocinada por la República Argentina en una región donde ésta necesitaba afirmar su soberanía, convenía también a un grupo de nacionalistas galeses que perseguían la utopía de crear "Una Nueva Gales", alejada de la influencia inglesa que consideraban deletérea.
Esta concreción del nacionalismo galés, iría más allá de las fronteras del principado y se volvería la expresión de un nacionalismo pan-céltico.