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Historia de Galias y de Galos
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| Alrededor del siglo IV a. C., los romanos comienzan a llamar galli a los pueblos celtas que han empezado a invadir la Península Itálica: senones, bóios, cenómanos, insubros. De allí que el concepto de Galias se extendiera a todos los territorios que ocupaban los galli, desde los Pirineos hasta un poco más allá del Rhin. Un siglo antes _ si se confía en los testimonios plasmados por Tito Livio _ , en pleno apogeo de los príncipes marneanos, había comenzado el ver sacrum (primavera sagrada) de pueblos del centro de lo que hoy es Francia hacia el norte de la Península Itálica, buscando asentarse en territorios no ocupados, o haciéndose lugar entre las poblaciones indígenas. La leyenda cuenta que el rey de los biturigios (cuyo nombre significaría algo así como reyes o amos del mundo), Ambigat (que golpea de ambos lados), con el propósito de despoblar una región densa en almas, envía a sus dos sobrinos, Segoveso (el victorioso) y Belloveso (el guerrero), según el buen auspicio de los dioses, a conquistar otras tierras, para lo cual ambos tomaron toda la gente que necesitaban consigo, razón además que les dotó de una tropa numerosa e imposible de vencer. Segoveso habría tomado la dirección del Bosque Herciniano (el Herzgebirge, Selva Negra), para luego establecerse en la región que originaría el complejo cultural celta suizo-bohemio. Mientras que Belloveso se encamina hacia Italia, y funda la ciudad de Mediolanon (Milán). Marcel Brasseur 5 señala que Tito Livio (59 a.C./ 19 d.C.) relata una anécdota envejecida cinco siglos, lo que a su vez demuestra la importancia que habrán tenido los hechos para que fuese transmitida durante tanto tiempo. De todos modos, debemos considerar que fueron de la partida de Belloveso gente perteneciente a diferentes tribus: arvernos, senones, éduos, ambarros, carnutos, aulercos. Al cruzar los Alpes, encuentran el pago de los insubros, pueblo celta del mismo nombre que otro galo que formaba parte de la confederación de los éduos, y viendo en esto un buen presagio, se instalan allí6. Hacia finales de la Edad del Bronce y comienzos de la del Hierro, los etruscos ya mantenían relaciones comerciales con pueblos de la Galia Transalpina. Polibio comenta que Etruria comienza a ser frecuentada por los galos; los laenos y los lebecianos se asientan en la región cercana al nacimiento del Po. Luego llegarían los insubros y, más arriba, a lo largo del río, les seguirían los cenómanos _ que, dicho sea de paso, fundaron la ciudad de Brixia, la actual Brescia_. Al borde de los Apeninos se fijan los anaros, luego los bóios; en dirección del Adriático los lingones, y ya en el litoral los senones7 _quienes fundan la ciudad de Como_. Ciertamente, la mayoría de las tribus galas de Cisalpina tienen, muy bien reconocidas por la toponimia, sus homólogas en Transalpina.Nuevamente se asiste a un problema demográfico, y deciden desplazarse aún más, hacia la parte septentrional de Etruria, más precisamente en la región de Clasium 8, a comienzos del siglo IV a. C. Los romanos, en buenas migas con los etruscos, son llamados a defender estas tierras, y les salen al cruce. Primer y memorable encuentro armado entre las dos civilizaciones, la batalla del Allia, tiene lugar en el -390. Las fuerzas romanas son aplastadas por los celtas, quienes se instalan en la región antes de avanzar sobre Roma, expulsando a los estruscos de las llanuras del Po.Ahora será oportuno detenerse aquí un momento para aclarar que en este empuje migratorio, los galos no parecen haber tenido jamás la intención de conquistar ciudades y pueblos de la Península, sino más bien de ganar nuevas tierras donde practicar la ganadería y la agricultura, que comenzaban a escasear en la Galia de la cual provenían, ya superpoblada. La invasión gala de Roma es un episodio poco claro en los anales antiguos, donde el hecho histórico se entremezcla con la leyenda y con la (re)valorización del ser romano. A Tito Livio se debe la anécdota de la invasión nocturna de Roma, abortada gracias al graznido de las ocas que alertara a los romanos. Podría decirse que estos celtas que entran en la ciudad, lo hacen más que nada como una razzia de las tantas que acostumbraban a hacer entre los pueblos hermanos, con el agregado aquí de un deseo de venganza. Según algunos historiadores, que los galos hayan matado a gente de la nobleza romana _incluso hay quien habla de una nobleza diezmada por el ataque_ se debió a que la gente esperó a los galos con las puertas de sus casas abiertas de par en par, y que al llegar los celtas, nadie contestó a sus preguntas, lo que fue tomado por un fuerte agravio, comenzando a rodar cabezas por doquier. Lo cierto, en suma, es que galos al mando de Brennos, jefe de los senones, invaden la ciudad, masacran a los nobles mientras van pillando a su paso todo lo que pueden. La inacción de las fuerzas romanas, protegidas tras las murallas del Capitolio, les permite adueñarse de la ciudad por un tiempo. Ya en el Capitolio, Brennos arroja su espada sobre la balanza usada para pesar el oro del tributo, pronunciando su célebre vae victus (desgracia para los vencidos). Roma le paga entonces una indemnización. Y los galos deciden volver a sus territorios del norte y centro itálicos que este triunfo les ha asegurado. Quizás sea válido _ y eso espero_ señalar aquí, que la invasión de Roma y su posterior "devolución" les ha dado una fama de guerreros "arrogantes" que, en particular, se me antoja gratuita. ¿O es que los escritores antiguos que pusieron en propias bocas este calificativo, y los no tan antiguos que se han encargado de repetirlo una y mil veces, habrían pretendido que los galos se quedaran con la ciudad, y de paso cambiaran la Historia?. ¿Pueden acertarse imaginar de qué hubiese servido a los galos, para su cultura, una ciudad como Roma?. Para poder vivir en el territorio de la ciudad como en la religiosidad de la foresta que siempre rodeó a los galos de allí y de más allá, tendrían que haber tirado abajo cada ladrillo de la urbe, para después rellenar con tierra toda esa superficie; luego restaría solamente esperar unos lustros para ver si allí se dignaba a crecer algo... Indudablemente, los galos aprovecharon la oportunidad para alzarse con algunas riquezas, y entonces desentenderse de tal mole de piedra que no les interesaba para nada. De lo del valor estratégico, la Historia, y esos rollos, los galos eran demasiado sencillos como para entender de esas cosas. Como tampoco entendieron en ese momento que, más que haber invadido su ciudad, los romanos nunca les perdonarían haberla despreciado de esa forma. Mal o bien, como señalan Brunaux y Lambot, gracias a este conflicto con etruscos y romanos, los galos conocen la guerra, y entran en contacto directo con civilizaciones que hasta el momento sólo conocían a través de débiles intercambios comerciales. La celtización del sur de las Galias, y la ubicación geográfica de la Cisalpina, estrechan sus relaciones con la Magna Grecia, a través del corredor comercial que los fóseos han desplegado en el mediterráneo provenzal desde la fundación de Massalia (Marsella) como de la proximidad del Adriático. Y es quizás también la inusitada victoria contra Roma lo que asienta su fama de guerreros, e inicia la etapa de la entrada de los galos como mercenarios de etruscos, griegos, y otros pueblos de la Antigüedad. Entre el final del siglo IV a.C. y la mitad del siguiente, pueblos belgas se instalan en el norte de las Galias, en los valles de los ríos Aisne, Oise y Somme. Mientras que desde la zona de Tolosa (hoy Toulouse), grupos galos de la tribu de los tectosagios emigran en una especie de ver sacrum 9 en dirección del Bosque Herciniano.A comienzos del siglo III a. C., los senones cisalpinos coalicionan con los samnitas, los umbrios y los etruscos contra Roma, pero ésta obliga a las tropas de Umbría y de Etruria a volver a sus países para defenderlos de sus ataques. Samnitas y senones fueron atacados en Sentinon en -295, quizás la primera gran derrota celta ante Roma, y quizás también el puntapié inicial de las Guerras de las Galias, pues, en realidad, Julio César comenta en su "De Bello Gallico" solamente la última. Los senones deciden asediar Arretium, y luego de una batalla en que los romanos son derrotados, logran hacerse con la ciudad. Pero la suerte les da un vuelco cuando coalicionados nuevamente con los etruscos son derrotados en el lago Vadinon (hoy de Bassano). Roma aprovecha esta ocasión para invadir el país senón, y fundar la colonia de Sena Gallica. En -282, Roma es dueña de toda Italia central. En próxima actualización: Los Galos en Delphos y su expansión, hasta los albores de la Primera Guerra por las Galias
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